Reciban un cordial saludo en la oportunidad de manifestar nuestra profunda preocupación ante la decisión de rescindir la participación de Banda Gillman en el histórico festival Bogotano Rock al Parque.

Respetamos sus consideraciones al respecto ya que entendemos perfectamente que se pueden sentir abrumados ante la respuesta desfavorable y agresiva por demás, de un pequeño grupo de personas que publicaron por las redes sociales mensajes llenos de odio e incitación a la violencia cuando anunciaron nuestra participación.

Desde esta perspectiva, solicitamos respetuosamente valorar algunos aspectos que nos gustaría compartir con Uds:

Desde hace casi dos décadas hemos participado en varios eventos en nuestro hermano país, resultando de estas presentaciones un saldo artístico pletórico de fraternidad y alegría en la interacción con los equipos organizadores y con lo más valioso que puede abrazar un artista: el público;
En cada presentación se vienen tejiendo lazos de  hermandad en el rock y que trascienden nuestras definiciones políticas partidistas que nunca, y debemos destacarlo, han sido mencionadas en los escenarios descritos anteriormente. Las y los Rockeros tenemos un lenguaje universal de entendimiento que siempre armoniza con la fraternidad y la paz.  Al respecto hay en las redes sociales, publicaciones suficientes de nuestras intervenciones musicales en algunas ciudades, entre ellas Bogotá, Medellín y Calarcá; donde ninguno de nosotros hace mención acerca de sus militancias individuales o colectivas más allá del Rock.

Nuestro maestro Elkin Ramírez con Kraken, compartió tarima en múltiples oportunidades con nosotros, en Colombia y en Venezuela. En tal sentido, expresamos que nunca hubo espacios que permitieran siquiera considerar que las apreciaciones ideológicas de cada quien impedirían o estarían por encima de un evento, por respeto a los músicos y al público.

Reconocemos que hay un contexto conflictivo en nuestro país, y que debe ser resuelto dentro del mismo con el derecho soberano que acompaña estos procesos.  Sabemos perfectamente que nos entienden porque vienen de sufrir profundas heridas que afortunadamente están en revolución y nos toca aprender de las experiencias propias y ajenas. Ello no debe impedir que ambos pueblos se subyuguen ante las amenazas. Hemos observado con detenimiento los comentarios en las Redes Sociales y allí también se percibe mucho apoyo y alegría de seguidores colombianos del metal venezolano en general y de la Banda Gillman en particular. Creemos que estos seguidores se sentirían desilusionados en grado superlativo porque un grupo de personas guiadas por sentimientos de odio procuran amedrentar y logran además, que sea excluido un artista alegando razones políticas con visos profundamente discriminatorios. En el mundo es público y notorio que algunos cantantes de rock acompañen procesos políticos y esto no fue ni será impedimento para seguir haciendo presentaciones.

Como organizadores del GILLMANFEST, hemos percibido en cada una de sus 30 ediciones, que hay siempre manifestaciones de agrado o desagrado con algunos artista nacionales e internacionales. Sabemos lo difícil de lograr complacer a todos los gustos en un mismos evento. Sin embargo, procuramos apostar a la armonía y valorar cada opinión, sobre todo a las que sienten y manifiestan el respeto por el esfuerzo que se hace para lograr desarrollar con éxito un festival que conjuga calidad y calidez en su desarrollo sin que surjan elementos discriminatorios con ello.

La historia de los pueblos hermanos no se verá opacada por un estrecho grupo, que no es la mayoría de los fanáticos, y que fundamenta sus argumentos con razones pueriles y llenos de sentimientos de mezquindad. Esperamos, eso sí, que podamos tener futuros espacios donde se aprecie la fraternidad y la querencia que cotidianamente compartimos con nuestra razón de ser: el público rockero.

En los 23 años que lleva el Festival Rock al Parque, ni desde la creación de este tipo de eventos masivos desde el Festival de Monterrey de 1967 hasta hoy JAMAS se había presentado una situación similar que implicó declinar un artista con 40 años de trayectoria por razones absolutamente ajenas a la música. Creando un terrible precedente e innecesario impase,UNICO EN LA HISTORIA DEL ROCK.
Ojalá se sobreponga la justicia, es urgente que se recupere la sindéresis y se destaquen los sentimientos de nobleza y hermandad.
Gracias a Dios en lo personal, me siento muy feliz de tener la oportunidad de estar pronto por esas tierras para darnos ese gran abrazo rockero y leal cuando todas y todos cantemos juntos en Pasto,Cali y Bogota los grandes clasicos inmortales del TITAN Elkin Ramirez junto a la banda KRAKEN.

Nos despedimos reiterando que nuestros afectos fraternos con el pueblo colombiano están intactos, este es el espíritu que conmueve a la Banda Gillman, trascender el odio y considerar al otro con la esencia del ser humano; gracias por sus consideraciones al respecto.

Atentamente.
Paul Gillman.

Amanece en la ahora calurosa Bogotá, cualquier ciclista recurrente estaría dichoso al saber que es día sin carro. Pero ocurre que se me ha olvidado la bicicleta en la Universidad. Con toda la tristeza de la situación toca madrugar un poco más para coger transporte. El taxi no es una opción por su precio, los buses pasan muy llenos, el SITP es demorado en pasar, ni modo, tocó Transmilleno y de paso no desayunar, porque los $2.000 descuadran. 


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