El desastre natural que ocurrió el pasado 2 de marzo en Barrancabermeja, Santander, con el derrame del pozo petrolero Lizama, ha dejado efectos irreversibles en la zona. Ha contaminado importantes fuentes hídricas lo que limita el acceso a agua potable y alimentos por parte de la comunidad, disminuyendo su calidad de vida además de generar consecuencias irreparables que han arruinado una serie de ecosistemas que cuentan con una gran variedad de plantas y animales.